Han pasado dos semanas desde que las escuelas abrieron nuevamente sus puertas para el aprendizaje en persona y, hasta ahora, todo marcha bien; así lo afirmó el Dr. Kieran Moore, Director Médico de Salud, en una declaración que emitió sobre el regreso al aprendizaje en persona para el año escolar 2021/22:

“Hemos hecho avances increíbles como provincia para llegar a este punto, donde nuestros niños y jóvenes están de regreso donde pertenecen, aprendiendo y socializando en el aula con sus amigos y participando en actividades extracurriculares. Todos estos son de vital importancia para el bienestar mental, físico y social de nuestros niños. Quiero agradecer a nuestros niños, personal, conductores de autobuses, maestros, padres y todos los involucrados por seguir las medidas de protección que permiten un entorno escolar más seguro”, comentó el Director Médico de Salud.  

Si bien es normal que, en la temporada de influenza, los virus respiratorios transmisibles afectan las escuelas y COVID-19 no es una excepción. Durante las primeras semanas del año escolar, solo han habido 1,046 casos confirmados de COVID-19 entre los estudiantes y el personal que asiste a la escuela en persona. Con más de 2 millones de estudiantes, más de 300,000 trabajadores de la educación y socios escolares y 4,844 escuelas primarias y secundarias financiadas con fondos públicos en la provincia, los datos no han sido motivo de alarma y se considera que el aprendizaje en persona sigue siendo seguro ya que, al parecer, y gracias al monitoreo oportuno, la mayoría de los casos se contratan en la comunidad y no en las escuelas mismas. “Cuando ocurren casos, la transmisión dentro de la escuela es mínima y la mayoría de los brotes se contienen en 2 a 3 casos gracias a la rápida respuesta de nuestras juntas escolares y unidades de salud pública”, afirmó Moore. 

Aunque no existe una medida específica que evite la transmisión en las escuelas, el gobierno provincial se ha preparado para esta situación y ha tomado las precauciones y acciones necesarias para garantizar que las escuelas permanezcan abiertas durante todo el año, con interrupciones mínimas para el personal, los estudiantes y las familias. Entre esas acciones de prevención se incluyen: la evaluación diaria de síntomas por parte de los estudiantes, maestros y personal; las cubiertas faciales se usan en ambientes interiores; la higiene de las manos, la etiqueta respiratoria y las prácticas mejoradas de limpieza se refuerzan con frecuencia; se han realizado mejoras en la ventilación; y el distanciamiento físico y la cohorte se están produciendo tanto como sea posible. 

Sin embargo, Moore afirma que la clave para mantener las escuelas abiertas y lo más seguras posible es lograr las tasas de inmunización más altas que se puedan y aumentar el nivel de inmunidad comunitaria para así proteger a aquellos que no pueden recibir la vacuna. Por lo que, una vez más, instó a todos a que se presenten, vacunen o vacunen a sus hijos si aún no lo han hecho. 

Hasta la fecha, más del 79% de jóvenes de 12 a 17 años ya han recibido una primera dosis de  una vacuna y más del 68% está recibiendo una segunda dosis. También hay más de 640 clínicas de vacunación en o cerca de escuelas primarias, secundarias y post-secundarias financiadas con fondos públicos, que trabajan para apoyar una mayor aceptación y proporcionar acceso accesible y conveniente a las vacunas para los estudiantes elegibles y sus familias, así como para los educadores y el personal escolar.